Biografía del autor de la musicalización del himno a Empedrado: José Víctor...

Biografía del autor de la musicalización del himno a Empedrado: José Víctor Garheis

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La Prensa local de Corrientes, escribió estas palabras en recuerdo de Garheis en el momento de su muerte:

“Aquí en Corrientes acaba de morir un auténtico artista. Un músico de extraordinaria sensibilidad estética, de gran cultura lírica, que vivió en esta ciudad escondiendo su alma de bohemio”

Se llamaba: José Garheis … Aquí mismo ha muerto un delicado intérprete de Claude Debussy, un sensitivo del arte, un cultísimo expositor de Stravinsky y Rachmaninov, un experto traductor de Honegger, un devoto admirador de Rimsky Korsakof, un músico al fin, auténtico y cabal, que vivía ignorado y desconocido en este medio, sin otra satisfacción que la solitaria y silenciosa delectación del arte. Eso era José Garheis.

Musicalizó el himno de nuestro querido Empedrado estrenado durante los festejos del primer Centenario de la Fundación de nuestra ciudad.

Garheis era austríaco de nacimiento y fue soldado del Emperador. En las horas de júbilo volcaba en su piano bohemio los acordes broncos de la “Marcha Imperial”, a cuyo son de tambores y clarines creció su adolescencia. Alma de músico, vivió para la música. El recuerdo de Schubert, su compatriota, lo acompañó siempre. Pero de éste Garheis, íntimo y artista, saben muy pocos. El agobio del ambiente en que vivió fue quebrando su espíritu bohemio y la vida ató sus manos de artista hasta la muerte. Los diarios de esta ciudad, han despedido a este artista como a un empleado público, con las palabras mansas del ritual periodístico. La burocracia de Garheis fue un accidente, en el que caen los hombres que no tienen más patrimonio que el Arte y el talento. Y el patrimonio de este hombre no vale ni se cotiza en el mundo. Hace algunos años, ante un auditorio reducido, le escuché interpretar magistralmente la “Misa en ré” de Beethoven y luego “Le Pacifíc”, ese extraordinario movimiento sinfónico de Honegger, versiones que no se han escuchado ni volverán a escucharse en Corrientes.

Cuando Garheis interpretó a Honegger en su difícil partitura, era esta casi ignorada en Buenos Aires y en París, seguía provocando polémicas la extraña sinfonía. Garheis nutría su sed de arte directamente desde Europa y ninguna manifestación espiritual de de vanguardia que allí nacía le era desconocida. Fue el primer lector de James Joice que hubo en esta ciudad, cuando el “Ulisses” no había sido vertido al castellano. A Emil Ludwig leía en su idioma original y no dejada de admirar las manifestaciones estéticas más variadas que iban desde Apollinaire hasta Mayakosky, el torturado y grande poeta soviético.

Solo este artista, convertido en empleado público en Corrientes, sabría de la desesperada nostalgia de la Viena Imperial y de la agrisada tristeza diaria de cambiar la caja de música en donde soñaba por la rutina diaria del manejo de expedientes … En un perfecto parroquiano de taberna tudesca, en donde la música del violín y el mosto dorado, constituían el único marco digno de su alma: vienesa y bohemia. Aquí en esta ciudad … vivió casi ignorado, empequeñecido. No podía ser otra la suerte de un músico de estirpe. De un artista que estuvo en Bayreuth un mes entero escuchando y viviendo la tetralogía wagneriana. De un hombre que vivió en arte y murió en arte. No podía ser otro su destino.

Estas modestas palabras en recuerdo de Garheis, son para el artista y el bohemio que vivió en él. Del otro, del burócrata o el padre de familia, ya han hablado o callado los demás. Y son también de tristeza, porque éste era el único y auténtico “músico” que había en la ciudad” (A.V.)

Fuente: Genealogiafamiliar.net
Colaboración: Félix Gómez

Ver nota relacionada: Fulgencio Buenaventura Gómez (autor de la letra del himno a Empedrado)

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